15 de Noviembre 2006

Murmullo

La moneda con sus labios fríos
te trajo y se te llevó, hundido en tu levita
de barro soñaste el orden desentrañado
de los hombres junto a un machete espejo
de ti mismo, enredadera de un sueño
que con su poder decide la pátina helada
de los muertos que limpian tu mundo.
Me llamaste, sí, trajiste
tortugas iluminadas por la arena,
trajiste la lámpara que barre con ellas la playa
en la que fuiste al fin y al cabo mi amigo.
Y ya se apaga, va quedando su marca de rabia
y la negrura de un cielo que la alcanza.
Ahora el presente nos evita. Perdido el ser
la carcasa de un recuerdo reclamó
que avivaras el bosque. Veo como un tigre
nos devora y se esconde con un golpe ácido.
Veo como cae el metal en un infierno
de cráneos y nacen dos soles. Vi tu dolor
en tu dolor de otros, hermano, y la crisálida
de sal en la que su miseria sobrevivía
como una piedra eterna. Se rompió tu hilo
una tarde de muertos. Fantasmas azotados
por el maíz llenaron de tierra tus venas.
Te vi aquel día, y una aguja de tiempo
nos atravesó de hombres, hermano,
de hombres sin sombra.

Escrito por U U a las 15 de Noviembre 2006 a las 09:26 PM
Comentarios
Escribir un comentario









¿Recordar informacion personal?