30 de Septiembre 2004

Por fin la belleza es un hombre

En el sueño, las granadas eran rojas como el interior de su cuerpo, y las balas eran grises como el otoño que se acercaba a la playa y dejaba, cubierta de hojas amarillas, la esencia de limon que amaba de aquella turista. Ella no le dijo nada, y dejo el corazon sangrando sobre la arena, antes de que volvieran las ballenas.

Escrito por U U a las 30 de Septiembre 2004 a las 03:29 AM
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